Tras desayunar en el hotel DWA, empieza por el Puente Romano de Córdoba, en la Ribera. Es un paseo de unos 45 minutos, perfecto para orientarse: cruza hacia la Torre de la Calahorra y vuelve despacio disfrutando de las vistas de la Mezquita-Catedral y del Guadalquivir. A primera hora el ambiente es más tranquilo y hay menos calor; en septiembre conviene llevar agua, sombrero y calzado cómodo. Desde el puente, camina unos 10 minutos hasta el Alcázar de los Reyes Cristianos, en el barrio de San Basilio. Reserva la entrada con antelación si es posible —suele rondar los 6–7 €— y comprueba el horario del domingo, ya que puede variar; calcula una hora y media para recorrer los salones, los baños reales y los jardines, especialmente agradables por sus fuentes y naranjos.
Para comer, quédate en el barrio en Mesón San Basilio, una opción tradicional y práctica junto al Alcázar. Pide salmorejo y flamenquín, además de alguna ración para compartir; calcula unos 20–30 € por persona y aproximadamente una hora y cuarto. Después, adéntrate sin prisa en la Judería de Córdoba: pasea por la calleja de las Flores, la Calleja del Pañuelo y las pequeñas plazas encaladas, dejando tiempo para entrar en patios o asomarte a los talleres de artesanía. El recorrido desde San Basilio hasta la zona de la calleja de las Flores es sencillo, de unos 10–15 minutos a pie. En mitad del paseo, visita Casa Andalusí, una pequeña casa-museo de ambiente íntimo; suele requerir unos 45 minutos y la entrada ronda los 5 €, aunque conviene confirmar el horario dominical en su web o en la puerta.
Termina caminando hacia Plaza de las Tendillas, a unos 15 minutos desde la Judería. Es un cambio agradable de ambiente: de las calles históricas y silenciosas a la plaza más urbana y animada de Córdoba. Siéntate en una terraza para tomar una cerveza, un vino de Montilla-Moriles o algo ligero; reserva alrededor de una hora y no hace falta planificar más. Para volver al hotel DWA, lo más cómodo será caminar si estáis cerca del centro o tomar un taxi; evitad el coche dentro del casco histórico, donde muchas calles son estrechas y el aparcamiento es limitado.
Después del desayuno en el hotel DWA, dirígete temprano a la Mezquita-Catedral de Córdoba, idealmente para la primera franja de entrada, cuando hay menos grupos y el interior se disfruta con más calma. Reserva la entrada con antelación en la web oficial; calcula unas dos horas para recorrer el bosque de columnas, el mihrab y la nave catedralicia. Desde el hotel, lo más práctico suele ser caminar o tomar un taxi hasta el centro histórico; las calles cercanas son peatonales y el acceso en coche resulta incómodo. Al terminar, dedica unos 30 minutos al Patio de los Naranjos, justo a la salida: es un buen lugar para sentarse a la sombra y contemplar la fachada antes de internarte por las callejas de la Judería.
Continúa a pie hacia Casa de Sefarad, en la Judería, en unos 5–10 minutos. La visita, de 45 minutos a una hora, ayuda a entender la huella sefardí de Córdoba y resulta especialmente agradable como pausa cultural entre monumentos. Después baja hacia la Ribera para almorzar en Bodegas Mezquita Corregidor. Reserva si es posible, sobre todo al coincidir con lunes y temporada cálida; cuenta con unos 20–30 € por persona y prueba platos como el salmorejo, el flamenquín o el rabo de toro. Entre ambos puntos hay unos 10–15 minutos caminando, aunque conviene avanzar sin prisa: el pavimento irregular y el calor de septiembre hacen recomendable llevar agua y calzado cómodo.
Tras comer, camina unos 10 minutos hasta el Museo de Julio Romero de Torres, en la Plaza del Potro. Reserva aproximadamente una hora para sus retratos y escenas de Córdoba; comprueba el horario del lunes antes de ir, ya que los museos municipales pueden tener franjas reducidas o cierres puntuales. Para acabar, pasea hasta la Plaza de la Corredera, a unos 10–15 minutos, y toma un café o una bebida bajo sus soportales. Quédate hasta que baje la temperatura: a última hora aparece un ambiente más local, con terrazas y familias, y la plaza es perfecta para cerrar el día sin añadir otra visita. Desde allí, el regreso al hotel DWA es sencillo en taxi; si está en el centro, también puede hacerse caminando en unos 15–25 minutos, según su ubicación exacta.
Después del desayuno en el hotel DWA, dedica la mañana al barrio de Santa Marina, una zona tranquila y muy cordobesa, algo apartada de los recorridos más concurridos. Empieza por el Palacio de Viana, donde patios, fuentes y jardines se suceden alrededor de una antigua casa señorial; calcula aproximadamente una hora y media y ve sin prisa. Como es martes, comprueba el horario y compra la entrada —suele rondar los 8–12 €— antes de ir, ya que los horarios pueden variar según la temporada. Desde allí, la Iglesia de Santa Marina queda a unos cinco minutos a pie: reserva unos 30 minutos para admirar su sobrio interior y su fachada, uno de los mejores ejemplos de las iglesias fernandinas. El barrio se disfruta especialmente caminando por sus calles blancas, sin intentar encadenar demasiadas visitas.
Para comer, toma un taxi o camina unos 20–25 minutos hasta el Mercado de la Victoria, en el Paseo de la Victoria. Es una opción cómoda para una última comida informal, con puestos variados y mesas compartidas; calcula 15–25 € por persona y alrededor de una hora. Después, desplázate en taxi —aproximadamente 10–15 minutos— hasta la Ciudad de los Niños y las Niñas, dentro del Parque Cruz Conde. Es un buen contrapunto a las visitas monumentales: zonas verdes, juegos y espacio para pasear o descansar durante una hora y media. La entrada suele ser económica, pero conviene revisar el horario del martes, especialmente en septiembre.
A media tarde, continúa hacia Medina Azahara, a unos 8 kilómetros al oeste de Córdoba. En coche se tarda aproximadamente 15–20 minutos; también puedes consultar el autobús lanzadera desde el centro de visitantes, ya que no siempre se permite subir con vehículo particular hasta el yacimiento. Reserva entre dos horas y media y tres horas para el museo y las ruinas, y lleva agua, gorra y calzado cómodo: hay poca sombra y el calor de septiembre puede mantenerse hasta avanzada la tarde. Comprueba el horario oficial y la última lanzadera antes de salir. De regreso al centro, termina el viaje con una cena en Taberna Salinas, un clásico para compartir platos cordobeses tradicionales; calcula 20–30 € por persona y, si quieres cenar temprano, intenta llegar sobre las 20:30 o reserva, porque el comedor puede llenarse.