Comienza tu viaje en Ginebra, Suiza, la ciudad más cosmopolita del país y famosa por sus chocolates y relojes. Visita el Lago Leman y su espectacular fuente, considerada una de las mayores fuentes del mundo. También, conoce el Palacio de las Naciones Unidas y su sede europea de la ONU. No te pierdas el Monumento de la Reforma, un sitio religioso que rinde homenaje a los reformadores religiosos del país.
La ciudad del amor te espera. Inicia el día en la majestuosa Torre Eiffel, continúa en la Catedral de Notre-Dame, que ha sido objeto de numerosas novelas y películas. La famosa plaza Place de la Concorde es la siguiente parada, donde encontrarás la imponente Obelisco de Luxor. Finalmente, el Museo del Louvre es una obra de arte en sí mismo que ofrece una colección fascinante de obras maestras de todo el mundo.
Bélgica te espera con las manos abiertas. La Grand Place de Bruselas es un conjunto armonioso de edificios públicos y privados bellamente ornamentados. Disfruta de un delicioso gofre mientras admiras los edificios históricos. El siguiente punto es la célebre fuente del Manneken Pis, donde también encontrarás el Museo de la Ciudad de Bruselas. Para terminar el día, piérdete en el Parque del Cincuentenario, un parque lleno de historia con una impresionante arcada triunfal.
Destino final de tu itinerario, pero no menos importante. Embárcate en un crucero por los canales de la ciudad para admirar la arquitectura de Ámsterdam. Continúa el día visitando la Casa de Ana Frank, que brinda un emocionante y triste vistazo a los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Continúa el paseo por la ciudad en el Rijksmuseum y relájate en el Vondelpark, el parque más grande de la ciudad.
Si tienes tiempo adicional, visita la magnífica Basílica del Sagrado Corazón de París o sube los impresionantes Alpes suizos. Si tienes menos tiempo, puedes saltar la visita del Manneken Pis en Bruselas o pasar menos tiempo en Ginebra.