Empieza tu viaje en la Ciudad eterna, explora sus antiguas ruinas, come deliciosa comida italiana y disfruta de su rica historia. Visita el Coliseo, la Fontana di Trevi y el Vaticano.
Empieza temprano para disfrutar de la vista en tren a través de los Alpes. Al llegar, explora la ciudad donde se encuentra la sede de las Naciones Unidas y disfruta de la belleza del lago Ginebra. Pasa por el Pont du Mont Blanc y el Jet d'Eau.
Admira las impresionantes gárgolas de Bruselas en el Palacio Real de Bruselas y la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula. Prueba el delicioso chocolate y las patatas fritas de la ciudad. Y no te pierdas la oportunidad de tomar una foto con Manneken Pis, un símbolo de Bruselas.
Explora la ciudad del amor, sube a la Torre Eiffel, camina por los Campos Elíseos y admira el arte en el Museo del Louvre. Prueba la cocina francesa en un bistró, como un croissant y un café.
Explora la ciudad de los canales y los tulipanes. Haz un tour en bote por los canales, visita la casa de Ana Frank y disfruta de la escena del café holandés. No te vayas sin probar los stroopwafels, galletas de caramelo holandesas.
Aprovecha al máximo tu último día. Visita el Rijksmuseum, el Museo Van Gogh o el Stedelijk Museum. Camina por el Vondelpark y disfruta de un picnic en el parque. Termina tu día con una última comida de panqueques holandeses antes de tu viaje de regreso a casa.
Si tienes más tiempo, considera agregar un día extra en Roma para explorar el Coliseo y el Foro Romano en más detalle, o incluso un viaje de un día a Pompeya. Si tu tiempo es limitado, considera saltarte Ginebra y optar por una ruta más rápida hacia París.
No olvides que las horas de apertura y cierre son importantes, asegúrate de planificar con anticipación y revisar las horas de operación antes de visitar cualquier lugar.