Comience el día por la mañana explorando el famoso Barrio Alto de Lisboa. Este barrio es conocido por sus calles empinadas, restaurantes y bares tradicionales. En el Barrio Alto, podrá disfrutar de una deliciosa comida portuguesa y admirar la hermosa arquitectura de la ciudad. No se pierda la vista desde el Mirador de São Pedro de Alcântara, que ofrece vistas espectaculares de la ciudad.
Después de almorzar, tome el Elevador de Santa Justa para disfrutar de impresionantes vistas panorámicas de la ciudad. Este ascensor neo-gótico fue construido en 1902 y conecta el Barrio Alto con la Baixa. También puede optar por subir a la terraza del Arco da Rua Augusta y disfrutar de vistas similares.
Después de disfrutar de las vistas, diríjase a la Baixa para admirar sus impresionantes plazas y edificios históricos como la Elevador de Santa Justa. La Baixa también es conocida por sus tiendas y restaurantes. No se pierda la oportunidad de probar los pasteles de nata, un postre típico portugués.
Comience el día temprano y diríjase a la Torre de Belem, un monumento histórico que se ha convertido en un símbolo de Portugal. Construida en el siglo XVI, la torre protegía la entrada al Puerto de Lisboa. Admire la arquitectura y las vistas desde la torre antes de dirigirse a los famosos Pastéis de Belem para probar sus pasteles de nata frescos y deliciosos.
Después de visitar la Torre de Belem, diríjase al cercano Monasterio de los Jerónimos. Este monumento histórico es famoso por su impresionante arquitectura manuelina y sus hermosos jardines. No se pierda la oportunidad de visitar la iglesia y admirar la increíble decoración de esta.
Para terminar el día, visite el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa. El museo alberga una de las colecciones más grandes de Portugal, que incluye obras de arte desde la Edad Media hasta el siglo XIX. La colección incluye pinturas, esculturas, muebles y textiles. Admire las obras de arte de algunos de los más grandes artistas portugueses de su época.
Si tiene más tiempo, puede visitar el Castillo de San Jorge o disfrutar de una cena tradicional en Alfama. Si tiene menos tiempo, puede saltarse el Museo Nacional de Arte Antiguo o el Monasterio de los Jerónimos.