Ubicado en el impresionante barrio de Belém, el Monasterio de los Jerónimos es una fascinante obra arquitectónica que refleja el patrimonio cultural portugués. Este monasterio, que data del siglo XV, es muy conocido por su arquitectura manuelina, una mezcla de estilos que combina elementos góticos, renacentistas y africanos. Además de su belleza arquitectónica, el monasterio alberga la tumba de Vasco da Gama y ofrece una perspectiva impresionante del río Tajo.
Ubicado en la cima de una colina con vistas impresionantes de Lisboa, el Castelo de São Jorge es una atracción histórica muy popular. El castillo data del siglo XI y alguna vez sirvió como residencia real. Además de recorrer los históricos muros del castillo, los visitantes pueden disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad y explorar el Museo de la Ciudad de Lisboa que se encuentra dentro del recinto.
El barrio de Alfama es uno de los barrios más antiguos de Lisboa y ofrece un ambiente verdaderamente auténtico. Las sinuosas calles y callejones empedrados están llenos de vida, con coloridos edificios, tiendas, restaurantes y bares. Los visitantes pueden disfrutar de espectáculos de fado, una música tradicional portuguesa, y explorar las vistas del puerto deportivo y del río Tajo.
El centro histórico de Lisboa combina la arquitectura medieval con la vibrante vida moderna. Los visitantes pueden recorrer las plazas históricas como la Praça do Comércio y la Praça da Figueira, así como la iglesia de San Antonio y el Arco de la Rua Augusta. En la Plaza del Rossio, los visitantes pueden disfrutar de una comida típica portuguesa en uno de los muchos restaurantes turísticos.
El Elevador de Santa Justa es un elevador de hierro forjado construido en el siglo XIX que conecta la Baixa al barrio alto de Chiado. Desde la cima de la estructura, los visitantes pueden disfrutar de impresionantes vistas panorámicas de la ciudad, incluyendo la iglesia de Carmo y el Castillo de Sao Jorge. También hay una pequeña cafetería en la parte superior donde los visitantes pueden disfrutar de un café o un aperitivo.
Si tienes más tiempo, puedes explorar el Museo Nacional de Arte Antiguo, el Oceanario de Lisboa, y la Torre de Belem. Para aquellos con menos tiempo, consideren saltarse el Elevador de Santa Justa o hacer una visita más rápida al barrio de Alfama. Además, se recomienda utilizar el transporte público para desplazarse por la ciudad; el metro y el tranvía son opciones económicas y eficientes. Por último, los visitantes deben tener cuidado con los carteristas, especialmente en lugares turísticos y en el transporte público.