La Torre de Belém es una torre histórica ubicada en la desembocadura del río Tajo. Fue construida en el siglo XVI como fortaleza. Hoy en día, es uno de los lugares más emblemáticos de Lisboa y ofrece vistas impresionantes del río y la ciudad.
El Monastério dos Jerónimos es un monasterio de estilo manuelino construido en el siglo XVI. Es uno de los ejemplos más importantes y más visitados de la arquitectura del siglo XVI en Portugal. En su interior, se exhiben algunas de las obras de arte más importantes del país.
No hay mejor lugar para disfrutar de la comida tradicional portuguesa que el Mercado da Ribeira. Este mercado ofrece una gran variedad de restaurantes, bares y cafeterías que sirven platos locales y nacionales. Es el lugar perfecto para probar la gastronomía local y relajarse con los locales.
El Elevador de Santa Justa es un ascensor de hierro ubicado en el corazón de Lisboa. Fue construido en el siglo XIX para conectar las zonas baja y alta de la ciudad. Hoy en día, es una atracción turística popular y ofrece vistas increíbles de la ciudad.
El Castillo de San Jorge es uno de los monumentos más emblemáticos de Lisboa. Está ubicado en la cima de una colina y ofrece vistas impresionantes de la ciudad. Dentro del castillo, hay jardines, torres, muros y otros puntos de interés.
Si tienes más tiempo, puedes visitar el Oceanario de Lisboa, el Museo Nacional de Arte Antiguo o el azulejo del Museo Nacional. Si tienes menos tiempo, puedes saltarte algunos de los lugares mencionados en esta lista o reducir el tiempo dedicado a cada lugar.
Ten en cuenta que algunos lugares pueden estar cerrados en días festivos o en horarios especiales. Asegúrate de verificar los horarios antes de planificar tu visita.